martes, 14 de junio de 2011

JOYAS SUD.


Hoy les traigo a todos los visitantes del Blog un recurso que ya muchos hermanos sud del Área Sudamérica Sur están recibiendo desde hace tiempo en sus correos, este es el llamado JOYAS SUD.



¿En que consiste Joyas Sud?, para explicarlo de manera bien sencilla puedo decir que semanalmente recibirá en su correo electrónico un e-mail que contiene un cita inspiradora de un líder de la Iglesia acerca del evangelio con el fin de fortalecer su testimonio y fortalecer a la familia.



Realmente es una herramienta muy útil que nos brinda la posibilidad de conocer citas que otras veces no hemos escuchado o leído, además son geniales para ser utilizadas en discursos, clases, noches de hogar y en el día a día de nuestras vidas.


A fin de que puedan suscribirse y recibir las JOYAS SUD en sus correos

LAS BENDICIONES DE LOS CONSEJOS ELDER M.BALLARD

20110524231512-m-russell-ballard-large.jpgHace unos años, cuando prestaba servicio como obispo, una familia de nuestro barrio pasó por una crisis cuando el padre perdió su trabajo. Yo estaba preocupado por su bienestar y los visité para asesorarlos y ofrecerles la ayuda de la Iglesia. Curiosamente, se mostraron reacios a aceptar mi oferta de ayuda provisional, por lo que llevé el asunto al consejo de barrio. Con un espíritu de amorosa confidencialidad, compartí con ellos mi preocupación por esa maravillosa familia y les pedí ideas para saber cómo podríamos bendecirlos.

Nuestra presidenta de la Sociedad de Socorro se ofreció para visitar a la madre a fin de determinar las necesidades temporales de la familia y analizar con ellos la forma de conseguir las cosas que necesitaran —lo cual, por supuesto, era la responsabilidad de ella, según el programa de la Iglesia. En un par de días ella había logrado lo que yo no había conseguido y la familia, con humildad y gratitud, aceptó que la ayudáramos con los artículos de primera necesidad. El presidente del quórum de élderes habló con el padre sobre la familia —lo cual, por supuesto, era su derecho y deber— y se mantuvo en contacto con él para explorar maneras de conseguir un trabajo. Nuestro presidente de Hombres Jóvenes se dio cuenta de que la casa necesitaba urgentemente una mano de pintura e hizo arreglos para que los presbíteros trabajaran con el grupo de sumos sacerdotes para pintarla.

Durante el transcurso de mi conversación con los padres, me enteré de que estaban muy endeudados y atrasados con el pago de la hipoteca de la casa. De acuerdo con las pautas aprobadas de bienestar, indagué sobre la posibilidad de que sus familiares pudieran ayudar, pero recibí muy poca información. Sin embargo, nuestra presidenta de la Sociedad de Socorro pudo averiguar que la madre tenía un hermano adinerado.

“No hay razón para ponerse en contacto con él”, dijo la madre. “Hace años que ni siquiera hablamos”.

Yo comprendía su dilema, sin embargo, sentí que era importante seguir el orden de la Iglesia. De modo que lo consulté con ella y finalmente recibí su permiso para contactar a su hermano que vivía en una ciudad lejana. Lo llamé y le expliqué las circunstancias difíciles en las que se encontraba su hermana menor. A los tres días llegó a Salt Lake City y ayudó a su hermana a poner sus asuntos financieros en orden. Mientras tanto, el presidente del quórum de élderes ayudó al esposo a encontrar un trabajo estable con buenos ingresos.

Más importante, sin embargo, fue que se acercaron y se unieron más como familia. Creo que jamás olvidaré ese emotivo momento en que la madre se reunió con su hermano después de muchos años de separación. Aunque su hermano se había alejado de la Iglesia, hubo un inmediato vínculo afectivo entre los dos espíritus y, como resultado, el hermano volvió a la plena actividad en la Iglesia y reanudó su relación con la familia.

Todo esto sucedió gracias a la inspirada labor de un fiel consejo de barrio que funcionó de acuerdo con el programa que Dios ha señalado para Sus hijos por medio de Sus siervos.



Cómo fortalecer a los que necesitan ayuda

“Los miembros del consejo de barrio se esfuerzan por estar informados de las necesidades, del bienestar y del progreso espiritual de los miembros de sus organizaciones. También se mantienen informados sobre los miembros que se enfrentan a problemas especiales o a circunstancias variables. Esta información les permite fortalecer a quienes más precisan su ayuda”.



Manual de Instrucciones 2: Administración de la Iglesia, 2010, sección 4.5.1

martes, 7 de junio de 2011

Pte. Howard W. Hunter,




"Todos nos enfrentamos a veces con la necesidad de recibir ayuda celestial en alguna forma especial y urgente; todos tenemos momentos en que nos encontramos agobiados por las circunstancias o confusos por los consejos que nos dan otras personas y sentimos una gran necesidad de recibir guía espiritual, una gran necesidad de encontrar el camino correcto y de hacer lo que debemos. Quizás no haya promesa más tranquilizadora que aquella de la ayuda divina y de la guía espiritual en momentos de necesidad. Es un don que recibimos en abundancia del cielo, un don que necesitamos desde nuestra más tierna infancia hasta el último día de nuestra vida."



(Pte. Howard W. Hunter, Liahona enero 1989, pág.61)

lunes, 6 de junio de 2011

Liahona Junio 2011

Liahona Mayo 2011

martes, 31 de mayo de 2011

La historia que es siempre nueva. POR EL PRESIDENTE HEBER J. GRANT (1856–1945)

Nunca ha vivido sobre la tierra una persona que haya ejercido la misma influencia sobre el destino del mundo que la que ejerció nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.


Heber J. Grant, séptimo presidente de la Iglesia, nació el 22 de noviembre de 1856. Fue ordenado apóstol el 16 de octubre de 1882, a los veinticinco años, y el 23 de noviembre de 1918 fue sostenido como Presidente de la Iglesia. El texto que sigue a continuación es un extracto del artículo “Story of Old”, Improvement Era, diciembre de 1940, págs. 713, 765.

La historia de Jesús el Cristo es una historia de antaño que siempre permanece nueva. Cuanto más a menudo leo acerca de Su vida y Sus obras, mayor es el gozo, la paz, la felicidad y la satisfacción que llenan mi alma. Siempre hay un nuevo encanto que percibo al meditar en Sus palabras y en el plan de vida y salvación que Él enseñó a los hombres durante Su vida sobre la tierra.

Todos sabemos que nunca ha vivido sobre la tierra una persona que haya ejercido la misma influencia sobre el destino del mundo que la que ejerció nuestro Señor y Salvador, Jesucristo; y, sin embargo, nació en la oscuridad, acunado en un pesebre. Eligió para que fueran Sus apóstoles a pescadores pobres e iletrados. Han pasado [más de] mil novecientos años desde Su crucifixión y, no obstante, en todo el mundo, a pesar de todos los conflictos y el caos, aún perdura en el corazón de millones de personas el testimonio de la divinidad de la obra que llevó a cabo…

Es una fuente de gozo ilimitado para mí y llena mi corazón más allá de mi poder de expresión el contemplar el hecho de que Dios, nuestro Padre Celestial, y nuestro Señor Jesucristo han visitado la tierra y de nuevo han revelado el Evangelio al hombre; y me llena de agradecimiento y gratitud, mucho más de lo que pueda expresar, el que Él me haya bendecido con el conocimiento de la divinidad de la obra en la que estamos embarcados. Mi constante y ferviente oración a Él siempre ha sido que mi mente jamás se oscurezca, que nunca me aparte del sendero de la rectitud, sino que, a medida que me adentre en años, aumente mi comprensión, que la luz y la inspiración del Espíritu de Dios arda en mi corazón e ilumine mi entendimiento y me mantenga firme y fiel al servicio de mi Padre Celestial.

Y quiero decirles a los Santos de los Últimos Días que es nuestro deber, habiendo recibido un testimonio de la divinidad de la obra en la que estamos embarcados, poner de tal manera en orden nuestra vida día tras día que la obra de Dios reciba gloria mediante las buenas obras que realicemos; que de tal forma dejemos brillar nuestra luz para que los hombres, al ver nuestras buenas obras, glorifiquen a Dios. Ningún pueblo sobre la faz de la tierra ha sido tan bendecido como lo han sido los Santos de los Últimos Días; ningún pueblo ha tenido las manifestaciones de la bondad, misericordia y longanimidad de Dios que se nos han concedido a nosotros; y digo que nosotros, más que cualquier otro hombre o mujer que se halle sobre la tierra, debemos llevar vidas justas y dignas.


Se ha estandarizado en inglés la ortografía, la puntuación y el uso de mayúsculas.


Madre e hijo, por J. Kirk Richards; ilustración fotográfica por Christina Smith.


La obra de Dios recibirá gloria mediante las buenas obras que realicemos.

domingo, 8 de mayo de 2011

¿Por qué Jesús es llamado el Hijo del Hombre?

Esta pregunta es particularmente extraña cuando uno se da cuenta de que existen otros personajes en las Escrituras (especialmente en el Antiguo Testamento) que son llamados “hijo(s) de hombre” (Jeremías 49:18, Ezequiel 14:16, Salmos 8:4). El élder James E. Talmage, un erudito bíblico, aclara la respuesta mucho más elocuentemente que yo en su libro bastante recomendado, Jesús el Cristo. El dice:

“Al aplicar la designación a Sí mismo, el Señor utiliza invariablemente el artículo definido. ‘El hijo del Hombre’ fue y es, específica y exclusivamente, Jesucristo. Mientras que como un asunto de solemne certeza Él fue el único ser humano varón descendiente de Adam que no fue hijo de un hombre mortal, Él utilizó el título para demostrar definitivamente que era peculiar y exclusivamente Él mismo. Es evidentemente claro que la expresión tiene un significado más profundo que lo expresado por las palabras de uso común. Esta denominación característica ha sido construida por muchas personas para indicar la humilde estación de nuestro Señor como un mortal, y para connotar que Él permaneció como el tipo de humanidad, llevando una relación única y particular para toda la familia humana.”


Otros son llamados por el título “hijo de hombre”, pero sólo el Señor Jesucristo es llamado El Hijo del Hombre. Dijo el Espíritu del Señor al profeta Nefi: “¿Comprendes la condescendencia de Dios?” (1 Nefi 11:16; énfasis agregado). Pero como dice Talmage: “Existe, sin embargo, un mayor significado agregado al uso del título del Señor ‘El Hijo de Hombre’; y eso descansa en el hecho de que Él sabía que Su Padre era el único y supremamente exaltado Hombre, cuyo Hijo Jesús era tanto en espíritu y en cuerpo –el Primogénito entre todos los hijos espirituales del Padre, el Unigénito en la carne- y por lo tanto, en sentido aplicable solamente a Sí mismo, Él fue y es el Hijo de ‘Hombre de Santidad’, Elohim, El Padre Eterno”.


Moisés escribió:

“Enséñalo, pues, a tus hijos, que es preciso que todos los hombres, en todas partes, se arrepientan, o de ninguna manera heredarán el reino de Dios, porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia; porque en el lenguaje de Adán, su nombre es Hombre de Santidad, y el nombre de su Unigénito es el Hijo del Hombre, sí, Jesucristo, un justo Juez que vendrá en el meridiano de los tiempos (Moisés 6:57).

En otras palabras, “El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo; pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros”. (Doctrina and Convenios 130:22).


José Smith dijo, “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y profetas concernientes a Jesucristo, que Él murió, fue sepultado y se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de esto” (Enseñanzas del Profeta José Smith, 121). Ya que “todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices a [Jesucristo]”, y ya que el Antiguo Testamento es algo “que pertenece a nuestra religión”, entonces El Antiguo Testamento debe dar testimonio de Jesucristo de alguna manera.


Sin embargo, lo en cierto modo espantosa naturaleza del sacrificio de sangre [en el Antiguo Testamento] ha llevado a hacer la pregunta: “¿Cómo pudo tener alguna relación tal actividad con el evangelio de amor?” Podemos entender mejor la respuesta a esa pregunta cuando entendemos los dos propósitos principales de la ley de sacrificio. Estos propósitos se aplicaron a Adán, Abraham, Moisés y a los apóstoles del Nuevo Testamento, y ahora ellos los aplican a nosotros a medida que aceptamos y vivimos la ley de sacrificio. Los dos propósitos principales son examinarnos, probarnos y ayudarnos a venir a Cristo” 


(M. Russel Ballard, “La Ley del Sacrificio”, Ensign, Octubre 1998,7).

viernes, 22 de abril de 2011

El consejo de barrio: La clave de la salvación de las almas

El evangelio de Jesucristo tiene como fin ayudar a las familias y a las personas a alcanzar la exaltación. Por esta razón, las doctrinas, los principios y los programas de la Iglesia se centran en responsabilidades establecidas por la Divinidad, como por ejemplo: ayudar a los miembros a vivir el evangelio de Jesucristo, recoger a Israel a través de la obra misional, cuidar del pobre y del necesitado o edificar templos donde los vivos y los muertos puedan redimirse mediante las ordenanzas y los convenios del sagrado sacerdocio.

El consejo de barrio o rama debe desempeñar un papel clave en tales labores. Aprovechando el comienzo del nuevo año, invitamos a cada líder y miembro a meditar en la finalidad exaltadora de la Iglesia y en el potencial del consejo de barrio para influir, bendecir y rescatar a los hijos de nuestro Padre Celestial mientras colaboramos en el cumplimiento de Su gran fin, a saber: “Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”. ¿Qué implicaciones tiene esto en mí como líder y miembro de un consejo, o en otro tipo de llamamiento? ¿Qué puedo aportar yo? ¿A quién puedo ayudar? ¿En quién puedo influir?

El pasado mes de agosto, la Presidencia de Área recibió una notable manifestación espiritual. Mientras meditábamos y orábamos respecto a qué hacer como presidencia del Área Europa, cada uno de nosotros alimentó un fuerte deseo de duplicar el número de miembros activos de la Iglesia en Europa durante los próximos diez años. Fuimos al templo en espíritu de oración y ayuno, y cada uno recibió una portentosa confirmación del Espíritu. Aquella experiencia es el motor de nuestros pensamientos, metas, planes y acciones. Oramos durante la elaboración de un Plan de Área y nos reunimos como presidencia y con los Setentas de Área. Actualmente estamos reuniéndonos con los presidentes de misión y de estaca en reuniones de coordinación. Estamos tratando de llegar a todos y cada uno, siempre que nos sea posible, y constantemente revisamos y evaluamos nuestro trabajo.




martes, 19 de abril de 2011

Recursos de salud mental para Santos de los Ultimos Días y otras denominaciones religiosas.

Queridos hermanos les comento que encontre esta util herramienta en el Internet espero que os sea de ayuda y bendicion en sus vidas. Consultad con sus Obispos sobre el sitio para que el os pueda orientar como utilizar estos recursos.

esta es informasion de la fundación:




Objectivos de la Fundación.

La Fundación para Recursos de la Salud Mental es una organización sin fin lucrativo privado incorporado en 1991. Los intereses de la Fundación son identificar, desarrollar, y promover recursos para las personas con preocupaciones relacionadas a la salud mental. Preocupaciones de la salud mental incluye enfermedades mentales tal como depresión, bipolar, esquizofrenia, ansiedad, y desordenes alimentarios; y preocupaciones sociales/emocionales concierniente el abuso de alcohol y las drogas, atracción al mismo sexo, pornografía, divorcio, y el abuso físico y sexual.

Postura con respeto a la salud mental.

La Fundación cree que la enfermedad mental es un desorden del cerebro. “Es una enfermedad que afecta o se manifiesta en el cerebro de una persona. Puede tener un impacto en la manera que una persona piensa, actua, o se trata con otras personas…Enfermedades mentales son enfermedades reales—tan real como la enfermedad del corazón y cáncer…” (La Asociación Psiquiátrica Americana).

La Fundación reconoce que las enfemedades mentales y físicas son muy similares. Estamos de acuerdo con la Alianza Nacional de la Salud Mental (NAMI) “Enfermedades mentales no son el resultado de debilidad personal, una falta de carácter, o mala crianza. Las enfermedades mentales se pueden tratar.”


Recursos para los problemas de 
abuso físico, emocional y sexual.
Recursos para las adicciones de
 alcohol, drogas y tabaco.
Recursos relacionados con 
la homosexualidad.
Recursos para la depresión, 
bipolar, esquízofrenia, y otras enfermedades.
Recursos para el matrimonio, 
el divorcio y la crianza de los niños.
Recursos para los problemas 
con la pornografía.


La información proporcionada en el sitio de web, AyudaParaMi.info, sirve solamente como recurso de información y no se debe utilizar como consejo religioso, medico, psiquiátrico o de salud psicológica. No hay cosa ninguna en el sitio de AyudaParaMi.info que es destinado para usarse para un diagnóstico medico o tratamiento o como substituto para una consultación con un profesional calificado de cuidado medico o con un líder religioso personal.

Puede el uso de la pornografía convertirse en una adicción real del cerebro? (Investigación)

El cerebro humano está programado para incentivar comportamientos que contribuyen a la supervivencia. 




El sistema dopaminérgico mesolímbico premios comer y la sexualidad con el placer incentivos poderosos. La cocaína, los opiáceos, alcohol y otras drogas estimulan los sistemas de placer, y hacer que el cerebro piensa que un medicamento que es necesario para sobrevivir. 

La evidencia es fuerte ahora que las recompensas naturales tales como comida y el sexo afectan a los sistemas de recompensa en la misma forma que las drogas afectan a ellos, por lo tanto el interés actual en "la adicción física. La adicción, ya sea a la cocaína, la comida o el sexo se produce cuando estas actividades dejan de contribuir a un estado de homeostasis, y en lugar de causar consecuencias adversas. Por ejemplo, al comer causas de la obesidad mórbida pocos argumentan que el organismo está en equilibrio saludable.Del mismo modo, la pornografía causa daño cuando se daña o destruye la capacidad de una persona para desarrollar la intimidad emocional. 




No hace mucho tiempo, los científicos pensaban en el cerebro sólo como un "hard-wired" (estructurado, se refiere a un elemento que no puede ser cambiado). Las redes neuronales se forman a una edad temprana y se mantienen inflexibles en el resto de su vida, eso era lo que se creía; pero uno de los grandes descubrimientos de las últimas décadas es que el cerebro sigue siendo altamente adaptable, o de plástico, incluso en la vejez. 









Tres parábolas: Las dos lámparas POR EL ÉLDER JAMES E. TALMAGE (1862–1933) del Quórum de los Doce Apóstoles



Entre las cosas materiales del pasado, cosas que atesoro por sus dulces recuerdos o porque traen a la memoria agradables amistades del ayer, se encuentra una lámpara…

La lámpara a la que me refiero, la lámpara de estudiante de mis días de escuela y de universidad, era única en su clase. La había adquirido con unos ahorros por los que trabajé duramente y la contaba entre mis más preciadas posesiones…

Una noche de verano, me hallaba sentado meditando intensa pero apaciblemente al aire libre, fuera de la puerta del cuarto en el que me alojaba y estudiaba, cuando se acercó un extraño que llevaba una mochila. Era afable y ameno; saqué otra silla del interior y charlamos juntos hasta que la tenue luz se convirtió en penumbra, y ésta en oscuridad.

Entonces me dijo: “Usted es estudiante y sin duda alguna trabaja mucho por la noche. ¿Qué tipo de lámpara utiliza?”. Y sin aguardar la respuesta, prosiguió: “Yo dispongo de un tipo superior de lámpara que me gustaría mostrarle, una lámpara diseñada y construida según los últimos logros de la ciencia, mucho más sobresaliente que nada de lo hasta ahora fabricado para generar luz artificial”.

Yo respondí con confianza, y confieso que con cierto júbilo: “Amigo mío, tengo una lámpara que ha sido probada y verificada. Ha sido mi compañera durante muchas noches largas. Se trata de una lámpara de la marca Argand , una de las mejores. Hoy mismo he repasado la mecha y la he limpiado; está lista para ser encendida. Pase adentro y le mostraré mi lámpara, y después podrá decirme si es posible que la suya sea mejor”.

Entramos en mi cuarto de estudio y con un sentimiento que considero semejante al del atleta que está a punto de competir con un rival al que considera muy inferior, encendí mi bien cuidada Argand con un fósforo.


Mi visitante fue efusivo en sus alabanzas. Era la mejor lámpara de su clase, dijo. Aseguró no haber visto anteriormente una lámpara en mejor estado. Subió y bajó la mecha y declaró que estaba perfectamente ajustada. Afirmó que jamás se había dado cuenta anteriormente de lo satisfactoria que podía ser una lámpara de estudiante.

Me gustaba aquel hombre; parecía ser sabio y ciertamente era muy halagador. “Si me quieres a mí, has de querer a mi lámpara”, me dije a mí mismo, parafraseando una expresión habitual de aquel entonces.

“Ahora”, dijo él, “con su permiso, encenderé mi lámpara”. Sacó de la mochila una lámpara conocida como Rochester , la cual tenía un tubo que, comparado con el de la mía, era como la chimenea de una fábrica al lado de la de una casita. Su mecha hueca era tan ancha que cabían mis cuatro dedos. Su luz brillaba hasta el rincón más remoto del cuarto, haciendo que la luz de mi Argand pareciera amarillenta y pálida. Hasta ese momento de demostración tan convincente, no me había dado cuenta de la gran oscuridad en la que había vivido y trabajado, estudiado y luchado.

“Le compro la lámpara”, dije. “No hace falta explicarme ni extenderse más”. Esa misma noche llevé mi nueva adquisición al laboratorio y medí su capacidad: más de 48 candelas, cuatro veces más que la intensidad de mi lámpara de estudiante.

Dos días después, me encontré en la calle con el vendedor de lámparas a eso del mediodía. A mi pregunta respondió que el negocio iba bien, que la demanda de lámparas era mayor que el suministro de la fábrica. “Pero, ¿no trabaja hoy?”, dije. Su respuesta me enseñó una gran lección “¿Me cree tan tonto como para ir por ahí vendiendo lámparas a plena luz del día? ¿Me habría comprado una lámpara si la hubiera encendido con todo este sol? Escogí el momento adecuado para mostrar la superioridad de mi lámpara sobre la suya, y usted estuvo dispuesto a comprar la mejor cuando se la ofrecí, ¿cierto?”.

Ésa es la historia. Consideren ahora la aplicación de una parte muy pequeña de la misma.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” [Mateo 5:16]

El hombre que me vendió la lámpara no menospreció la mía. Puso la luz mayor al lado de mi débil llama y yo me apresuré a comprar la mejor.

Hoy día, los siervos misioneros de la Iglesia de Jesucristo son enviados, no a asediar ni a ridiculizar las creencias de los hombres, sino a mostrar al mundo una luz superior por medio de la cual la penumbra de las llamas vacilantes de los credos de los hombres queda obvia. La obra de la Iglesia es constructiva, no destructiva.

En cuanto al sentido más amplio de la parábola, el que tiene ojos, vea; y el que tiene corazón, entienda.

Publicado en Improvement Era, septiembre de 1914, págs. 1008–1009; enero de 1914, págs. 256–258; julio de 1914, págs. 807–809.

martes, 12 de abril de 2011

Tres parábolas: el Owl Express POR EL ÉLDER JAMES E. TALMAGE (1862–1933) del Quórum de los Doce Apóstoles




Durante mi época universitaria, yo pertenecía a una clase de estudiantes que teníamos asignados trabajos de campo como parte de nuestra asignatura de geología, la ciencia que trata sobre la tierra en todas sus variedades, aspectos y fases, pero más concretamente sobre las rocas que la componen y los rasgos estructurales que ellas presentan, los cambios que les han sobrevenido y que les sobrevienen… la ciencia de los mundos.

Una asignación concreta nos mantuvo en el campo durante muchos días. Habíamos atravesado, examinado y trazado muchos kilómetros de tierras altas y bajas, valles y cerros, montañas altas y desfiladeros de cañones. Cuando el tiempo asignado para nuestra investigación llegaba a su fin, nos sorprendió una violenta ventisca, seguida de una fuerte nevada, fuera de temporada y completamente inesperada, a pesar de lo cual aumentó en intensidad, con lo que corríamos el peligro de tener que quedarnos atrapados en las montañas debido a la nieve. La tormenta arreció mientras descendíamos una larga y escarpada ladera a varios kilómetros de la pequeña estación de ferrocarril en la que esperábamos poder tomar [un] tren esa noche para llegar a casa. Con gran esfuerzo llegamos a la estación, ya bien entrada la noche, mientras aún rugía la tormenta. Sufríamos a consecuencia del intenso frío, debido al viento congelado y a la azotadora nieve; y por si eso fuera poco, se nos comunicó que el tren que esperábamos se había detenido debido a la acumulación de nieve a pocos kilómetros de la pequeña estación en la que aguardábamos.

…El tren que esperábamos con tanta expectación y esperanza era el Owl Express , un rápido tren nocturno que comunicaba grandes ciudades. Su horario le permitía efectuar paradas sólo en unas cuantas estaciones pequeñas, las más importantes, pero nosotros sabíamos que tenía que detenerse en este puesto tan insignificante para llenar la reserva de agua de la locomotora.

Bien pasada la medianoche, el tren llegó en medio de un terrible torbellino de viento y nieve. Yo me quedé detrás de mis compañeros mientras ellos se apresuraban a subir a bordo, pues sentí curiosidad por el ingeniero, quien durante la breve parada, mientras su ayudante atendía a la carga del agua, estaba atareado con la caldera, engrasando algunas partes, ajustando otras y en general inspeccionando la renqueante locomotora. Me atreví a hablarle, a pesar de lo ocupado que estaba, y le pregunté cómo se sentía en una noche como esa —tan salvaje, extraña y furiosa—, cuando parecía que se habían desatado los poderes de la destrucción, andando a sus anchas, descontrolados, mientras aullaba la tormenta y el peligro amenazaba desde todas partes. Pensé en la posibilidad —aun la probabilidad— de que hubiera acumulaciones de nieve o derrubios en las vías, en que los puentes pudieran verse afectados por la tormenta, o en masas de roca desprendidas de la montaña; pensé en éstos y en otros obstáculos posibles. Me di cuenta de que ante un accidente ocasionado por una obstrucción o por problemas en la vía, el ingeniero y el maquinista serían las personas más expuestas al peligro; una colisión violenta podría llegar a costarles la vida. Éstos y otros pensamientos expresé yo en un precipitado interrogatorio al atareado e impaciente ingeniero.

Su respuesta fue una lección que aún recuerdo. En efecto, dijo, aunque con frases sueltas y entrecortadas: “Mira la luz de la locomotora. ¿Acaso no ilumina las vías a una distancia de 90 metros o más? Todo lo que intento hacer es recorrer esos 90 metros de vía iluminada. Ese trecho lo puedo ver y durante esa distancia sé que hay vía libre y segura; además”, añadió con lo que, a través del torbellino y la tenue luz que la lámpara proyectaba sobre la rugiente noche, vi como una sonrisa graciosa en sus labios y un guiño en los ojos, “créeme, jamás he podido manejar esta vieja locomotora (¡Dios la bendiga!) tan rápido como para sobrepasar esos 90 metros de luz. ¡La luz de la locomotora siempre va delante de mí!”.

Mientras él se subía a la cabina, yo me apresuré a abordar el primer coche de viajeros, y al hundirme en el asiento acolchado, disfrutando enormemente del calor y de la comodidad, en pleno contraste de la furia de la noche, pensé profundamente en las palabras del sucio y grasiento ingeniero. Estaban llenas de fe, la fe que logra grandes cosas, la fe que genera valor y determinación, la fe que conduce a las obras. ¿Y si el ingeniero hubiera vacilado y cedido al miedo y al temor, y se hubiera negado a seguir adelante a causa de los peligros amenazantes? ¿Quién sabe qué obra se hubiera detenido, qué grandes planes se habrían anulado, qué comisiones de misericordia y socorro señaladas por Dios se habrían frustrado si el ingeniero se hubiera debilitado y acobardado?

¡Durante una corta distancia, la vía despejada por la tormenta aparecía iluminada, y durante ese espacio el ingeniero siguió adelante!

Probablemente no sepamos qué nos depararán los años venideros ni incluso los días y las horas más inmediatas; pero durante unos metros, o tal vez unos centímetros, la vía está despejada, nuestro deber es claro y el camino está iluminado. ¡Avancemos durante esa corta distancia, durante el paso siguiente, iluminados por la inspiración de Dios!